SISTEMA AQUAPOL

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¿CÓMO EMPEZÓ TODO? Una entrevista con el inventor de AQUAPOL

 

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Sr. Mohorn, Aquapol se ha convertido en una compañía de reputación en tan sólo dos décadas y ha introducido de manera exitosa un producto único en el mercado europeo. Por supuesto que nos gustaría saber en dónde empezó todo.

Todo empezó con un sótano húmedo en donde había yo guardado mi batería. Un día noté manchas de oxidación en las partes metálicas cromadas. Estaba tan molesto, que empecé abuscar una solución. La única alternativa en esa época eran los deshumidificadores de aire que funcionan por medio de electricidad o un aparato que funciona en base a los campos de interferencia geológicos.

Ambos dependían de la ubicación. Yo ya había tratado con la energía alternativa y había solicitado dos patentes en este campo. Empecé a buscar una nueva solución en términos de energía. La idea de un campo terrestre global que es omnipresente –similar a las ideas del brillante científico Nikola Tesla– empezaron a crecer en mi mente.

 

En otras palabras, ¿tuvo usted que formular una nueva y posiblemente revolucionaria teoría para usted mismo?

Correcto. Armé el primer prototipo. Construí un transmisor espiral con núcleo de aire que pasó las pruebas iniciales con un grado substancial de éxito. Los extremos de la espiral estaban hechos para funcionar como una antena.

El primer prototipo tenía que estar orientado hacia elNorte para que funcionara. Me di cuenta después que esta espiral había sido descubierta por Nikola Tesla a finales del siglo 18.

 

Entonces llevó usted a cabo las primeras series de prueba en Viena.

Sí, así es. Mi primer campo de prueba fue en Viena en la casa ubicada en Webgasse 45. Por supuesto en mi propio sótano húmedo de este edificio.
Al descender por la escalera realmente podía ya oler ese típico olor a humedad; aún con la puerta del sótano cerrada. La humedad relativa estaba entre 80 y 90% que es bastante alta. El aplanado recientemente renovado a la entrada del sótano ya empezaba a dañarse. La pintura parecía más oscura en la parte húmeda que en la parte seca. No se hubiera podido almacenar prácticamente nada en el sótano porque estaba demasiado húmedo a pesar de la ventilación. Así que realmente era un área de prueba ideal.
Además de medir la humedad con un higrómetro, también medí la humedad en la mampostería con el fin de obtener datos objetivos. Instalé el primer prototipo y descubrí que tenía claramente un impacto. Con una varilla de zahorí pude localizar corrientes de agua y otros campos energéticos. Pude ver claramente el efecto de esta espiral cilíndrica especial.

No estaba seguro si podía calificar esto como un criterio para la funcionalidad de mi prototipo, pero definitivamente aumentó mi seguridad.
Como ingeniero uno usa sólo un criterio para establecer si algo es verdadero: ¿funciona? Luego sucedió algo inesperado. Tomó entre una y dos semanas. Noté que el olor a humedad en la entrada del sótano empezó a desaparecer. Obviamente el aparato estaba funcionando. Llevé a cabo varias series de pruebas para optimizar el aparato. Me alegré al notar los siguientes indicadores del secado: los muros húmedos más oscuros empezaron a aclararse, la humedad relativa empezó a disminuir después de unos cuantos meses, y la humedad en la parte alta del muro disminuyó también.
Resultados prometedores después de sólo unos meses.

 

¿Diría usted que éste fue el nacimiento de una solución para la humedad ascendente; un problema que afecta a tantos edificios antiguos?

Era una prueba, un comienzo. Todos sabemos que podemos engancharnos en el camino equivocado bastante rápido. En ese momento no estaba ni siquiera cerca de lo que Aquapol ofrece hoy como un procedimiento estándar para el secado de muros. Se necesitaban más pruebas. En mi búsqueda de más “conejillos de india” encontré tres casas de mi familia y amigos que eran adecuadas para llevar a cabo más pruebas. Recuerdo un sótano abovedado muy húmedo en la ciudad de Essling cerca de Viena. El piso del sótano estaba tan lodoso y húmedo, que nuestros zapatos prácticamente se hundían en él. Los mosquitos estaban felices aquí por el clima húmedo, el cual era de lo más conveniente para su crecimiento y supervivencia.

Después de unos meses este edificio había cambiado marcadamente. El olor a húmedad había casi desaparecido, pero lo que era más sorprendente, el piso del sótano estaba completamente seco. El dueño de la casa también notó este hecho con gran sorpresa. La señora de la casa notó que la ropa de cama olía diferente. El dormitorio estaba como a 10 metros del aparato. Esto me dio más certeza de que mi solución funcionaba.

 

¿Condujo usted pruebas también en la casa de sus padres?

Así es. En la casa de mis padres en Viena teníamos humedad en la mampostería en una pequeña parte de la casa. El olor a humedad era notorio allí y era muy desagradable. Después de la instalación del aparato mi padre notó que el olor a humedad había desaparecido. El muro afectado se veía más claro y parecía seco en tan sólo unos meses.

En breve, después de dos años de observación estaba satisfecho con el aparato e hice una solicitud para la primera patente. La compañía Aquapol fue fundada como una propiedad de una sola persona en Viena.

 

¿Y eso marcó el principio del meteórico ascenso a la fama de Aquapol?

Los ascensos meteóricos a la fama sólo ocurren en los cuentos de hadas. En verdad sí experimenté un crecimiento continuo durante mis primeros años, pero fue lento. En los primeros meses era básicamente un negocio particular. Yo hacía casi todo por mí mismo: producción, ventas, instalación de los aparatos, y mediciones de humedad. En esa época se usaba la prueba eléctrica de funcionamiento para medir una reacción en la mampostería inmediatamente después de instalar el aparato.

El sistema de medición de humedad fue desarrollado aun más porque no era lo suficientemente confiable cuando se usaban sondas fijas en la mampostería. Las primeras políticas fueron escritas y el manual Aquapol nació.

 

¿Y a continuación, los tranquilos años seguidos?

(Se ríe) no quiero sonar sarcástico, pero lo que siguió fueron algunos retrocesos así como mejoras importantes. Los primeros siete años después de la fundación de la compañía fueron los peores para mí como inventor y como hombre de negocios. Un gran número de problemas requirió mayor desarrollo del sistema. La dirección del aparato era cambiada repetidamente cuando las amas de casa o el personal de limpieza limpiaban los cuartos, por ejemplo. El efecto era debilitado o el aparato se volvía totalmente inefectivo. Después de cientos de series de prueba y numerosos prototipos, encontré una construcción que hizo al aparato independiente de su dirección.

El nuevo efecto unipolar (uni-: de todos lados; polar: relativo a los polos) fue descubierto y solicité una patente. La siguiente generación había nacido. El componente básico, la espiral cilíndrica, sin embargo, había permanecido. Siguieron más desarrollos. Una forma piramidal placentera producía un efecto mejor en profundidad. Esto significaba que el aparato podía instalarse en el piso a nivel de calle y el sótano podía beneficiarse de él.

 

¿Qué marcó el final de la crisis?

De hecho, esto fue el principio de la crisis. 1990 marcó la cima más alta de la crisis. Me enfrenté con un problema que desafiaba todas las soluciones y que parecía destruirme a mí y a mi compañía. Aunque usábamos el mismo estilo y calidad de construcción, nos encontrábamos con casos en los que no pasaba nada, o la construcción sólo se secaba parcialmente. Mis técnicos me reportaban un factor de interferencia que podían registrar con la varilla de zahorí, pero que no lo podían especificar.

En 1989-90 busqué por fuera en Hungría, de manera experimental, mi investigación básica para progresar más rápido. Y después de dos años descubrí que tenía aún más preguntas que cuando había iniciado mi investigación básica. Existían muchas contradicciones y fenómenos inexplicables.

 

Eso suena bastante perturbador.

Fue una lucha como la de David contra Goliat. Preguntas candentes me provocaban noches sin dormir. ¿Estaban interfiriendo campos electromagnéticos con la función del aparato? ¿Qué tal si el aparato estaba reaccionando a otro tipo de energía que todavía no conocíamos?

Me refiero a los llamados rayos terrestres, a los que todavía se les da poca credibilidad por la ciencia convencional. Tenía una leve sospecha en ese momento.

 

¿Qué sospecha?

Por seis meses marcamos cientos de edificios de la Austria Baja en un mapa. Los edificios que casi no mostraban ningún efecto se marcaban con un punto rojo. Los edificios en los que se habían logrado casi la mitad de los resultados esperados –en donde la humedad se había reducido a cerca de la mitad y luego se había estancado– se marcaron con un punto rosa. Los puntos amarillos – que eran la mayoría – se colocaron en aquéllos lugares en los que el secado no pudo completarse porque los edificios aún presentaban una pequeña cantidad de humedad y no cumplían con nuestros estándares.

Las estaciones de radio de Austria fueron marcadas con un punto de diferente color en el mapa. Y quién lo iba a decir: la susceptibilidad a la interferencia resultó ser alta cerca de las estaciones de radio.

 

¿Y qué pasó?

Ese fue un reto mayor. En un tiempo récord desarrollamos módulos de supresión de interferencia electromagnética para los 5 o 6 tipos de aparatos, que fueron instalados arriba del aparato Aquapol. Siguieron cientos de horas de series de prueba en mis oficinas en Austria Baja, las cuales realicé con la varilla de zahorí, para obtener resultados factuales de mis módulos de supresión de la interferencia.

Fue una carrera contra el tiempo, pues los reclamos de devolución iban en aumento. Si fallaba en desarrollar una solución, la única opción hubiera sido proporcionar servicio técnico muy costoso en cada lugar.

 

¿Qué dijeron sus clientes?

Aquéllos clientes que permanecieron con fe – y a quienes les debo que subsistiéramos en el tiempo – dijeron principalmente que veían que yo realmente estaba tratando de encontrar una solución al problema.

En unos cuantos meses cerca de cien sistemas fueron actualizados y mejorados con los módulos de supresión de interferencia electromagnética. Se adelantaron 3 o 4 meses muchas mediciones de repetición con el fin de documentar los resultados iniciales. Este fue otro compromiso financiero.

 

El aparato tenía que protegerse de la contaminación electromagnética, ¿correcto?

Actualmente esta protección ha sido incorporada al aparato. Todo está integrado. Pero, en ese tiempo, nuestra existencia futura estaba colgando de un hilo. De manera preliminar las mediciones de repetición confirmaron el efecto de los módulos de supresión de interferencia electromagnética. La mayoría de ellas mostraron tendencias positivas. Nos habíamos acercado un poco más a la verdad. El sistema requería ser protegido del electrosmog. Algunos de los aparatos más pequeños tenían una caja de aluminio y estaban trabajando bien a pesar de las expectativas de los colegas investigadores húngaros.

Por tanto, planeamos nuestro siguiente gran paso: la nueva serie tenía que ser construida con una caja de aluminio. Esto implicaba una investigación adicional de millones y costos adicionales para la compañía. Todos los casos problemáticos tenían que ser provistos con este nuevo aparato ya protegido. Estos fueron tiempos difíciles para la compañía y para su personal. Se requería de una gran habilidad y tenacidad para soportar la situación.

 

Pero sobrevivieron; como puede verse.

Sí, claro que lo hicimos. Pero en ese tiempo me di cuenta que tenía que concentrarme totalmente en la investigación básica. Cuando estábamos ganando control gradualmente, surgieron otros cuestionamientos de igual importancia. En 1991 me concentré totalmente en la investigación básica con el fin de aclarar todas las dudas. Algunos casos quedaron sin resolverse.

Uno de los técnicos de Aquapol aseguró que los sistemas sólo trabajaban temporalmente; trabajan por un par de minutos, después “no hacen nada”, trabajan otros dos minutos y otra vez “no hacen nada”. Se refería a estos sistemas como trabajadores de tiempo parcial. Este fue el siguiente problema agudo a resolverse.

 

Esto suena más a una batalla de gladiadores que a la historia de éxito de un inventor.

Casi fue así. Basados en investigaciones posteriores del campo de la Tierra descubrimos lugares en los que el campo terrestre que estábamos usando no giraba en sentido de las manecillas del reloj sino en contra de las manecillas; o alternadamente de una forma u otra. Era un fenómeno que no debía existir. De acuerdo a la teoría prevaleciente, los campos terrestres en el hemisferio norte deberían girar únicamente contra las manecillas del reloj (viendo el giro desde arriba) debido al movimiento de rotación de la tierra.

Estamos familiarizados con este fenómeno: el giro del agua que observamos cuando el agua se está yendo de un lavabo. Esto era materia para reflexionar. Nadie conocía el mecanismo. Nadie sabía por qué es así. Aparte de esto, observamos algunos lugares en donde el giro del agua se movía “en la dirección equivocada”. ¿Qué estaba pasando aquí?

 

¿Otra vez una contradicción con la doctrina común?

Definitivamente algo estaba faltando. Alguna fuerza era más fuerte que la llamada fuerza de Coriolis44, llamada en honor al físico francés Coriolis.

¿Qué seguía? ¿Cómo tenía que ser una antena receptora con el fin de recibir ambos tipos de energía; la que va en sentido de las manecillas del reloj y la que va en contra? De acuerdo a algunos expertos, eso era imposible.

 

¿Así que lo imposible tenía que hacerse posible de nuevo?

Es un reto especial para una mente creativa volver posible lo imposible.
Una investigación intensiva nos dio los primeros resultados en tan sólo unos meses. Se desarrolló la primera antena espiral plana. Podía captar campos en el sentido y en contra de las manecillas del reloj, cuando se encontraban en cierta posición entre sí. Esto era una sensación para la ciencia. Llevó meses madurarla y alistarla para su uso. Durante este tiempo –entre 1991 y 1992– la cuarta generación fue desarrollada. Podía trabajar totalmente independiente de su localización sin importar la estructura del campo terrestre. Este fue el más importante descubrimiento tecnológico en la historia de la compañía y muy probablemente también de la Física.

La esencia de mi investigación básica de la funcionalidad se completó en 1992. Parecía que habíamos descubierto más de 100 leyes físicas y derivaciones de ellas. Esto casi completaba el rompecabezas. Al principio de nuestra investigación sólo teníamos como 5 piezas del mismo; al final, eran alrededor de 470. Posiblemente todavía nos faltaban como 30, pero el cuadro estaba ya casi completo.

 

Como persona común, uno creería que algunas dificultades tenían que resolverse primero, pero, ¿qué pasa con las preguntas puramente científicas?

Éstas excederían el alcance de esta entrevista. Podrán leer más en el próximo libro.

 

¿Cuáles fueron los siguientes pasos?

Obviamente, otras áreas tenían que explorarse también. El aparato había sido desarrollado hasta hacerlo totalmente funcional en alrededor de 10 años. Ahora estábamos viendo otros aspectos.
El diagnóstico de la mampostería tenía que redefinirse y desarrollarse para el trabajo cotidiano de la construcción. El gasto de tiempo tenía que seguir siendo bajo. Necesitábamos datos acerca de los muros, los aplanados, y otros aspectos in-situ. Se desarrollaron métodos de medición y registro rápidos.

Esto convertía a un técnico Aquapol bien entrenado en un diagnosticador de mampostería. La tarea consistía en establecer el tipo de humedad con el que se estaba tratando en un sitio específico, cómo se estaba moviendo la humedad en la mampostería o en el aplanado, y la porción aproximada de la fuente individual de la humedad. ¡El kit de herramientas de medición se hizo realmente grande!

 

¿Pero esto no fue todo?

No. La siguiente meta era perfeccionar la instalación con todo lo que se requiere para lograrlo. Desarrollamos un checklist de instalación, que cubría todos los pasos importantes para mantener el estándar de instalación alto, y lograr la deshumidificación de la construcción en el tiempo acordado.

También desarrollamos un registro para el diagnóstico de la mampostería. Y por supuesto tenían que publicarse las políticas escritas.

 

Después de haber manejado todas las posibles dificultades técnicas, ¿se enfocó usted en proporcionar información; por un lado a los técnicos de Aquapol, y por la otra a los clientes, correcto?

Este era una de mis mayores preocupaciones. El cliente tenía que ser informado tan precisamente como fuera posible y de una manera que pudiera entender fácilmente. Él tenía que entender su problema y la solución holística ofrecida por Aquapol. En 1997 se terminó el checklist de medidas complementarias. Consistía de cuatro páginas y contenía todas las posibles medidas complementarias para eliminar cualquier causa de humedad que pudiera obstaculizar el secado total de la construcción.

Doce años de experiencia se incluyeron en esta lista. Llenar este checklist y entregarlo al cliente cuando el aparato sea instalado es ahora una parte del servicio del técnico de Aquapol. Nuestra compañía fue la primera en proporcionar al cliente una herramienta así. El cliente puede ver, de un vistazo, los pasos que deben de realizarse en su edificio y –lo que es más– el tiempo idóneo para llevarlos a cabo.

 

¿Así es que Aquapol creó una forma de asociación con el cliente?

Una asociación, así es. Pero eso no fue todo.
El siguiente tema fue la técnica de restauración. Casi todos los materiales de construcción podían encontrarse en el mercado, aunque algunos materiales valiosos para la construcción, como la pasta de cal eran bastante escasos cuando nuestra compañía fue fundada. Sin embargo, nuestras recomendaciones persistentes a los clientes transformaron el mercado gradualmente. Después de todo, la demanda determina el abasto. La pasta de cal ahora puede comprarse lista para usarse en recipientes.

La industria del cemento hizo que casi desapareciera del mercado. Yo recuerdo la cantera de cal en la propiedad ancestral que mis padres y abuelos utilizaban para propósitos de construcción en los años cincuenta.

 

Ahora estamos hablando de restauración. ¿Qué tiene que ver Aquapol con ella?

Mucho, permítame explicarle.
Muchas cosas tienden a fallar cuando uno restaura o renueva edificios antiguos. En muchos casos las quejas de nuestros clientes eran claramente atribuibles a errores en la restauración, que llevaban a nuevos daños por humedad. Por tanto decidimos hacer algo para nuestros clientes a este respecto. Durante el trabajo eléctrico las cajas de derivación se instalaban dentro de la mampostería con yeso, el cual puede ser penetrado fácilmente por agua y contiene una gran cantidad de sal. Uno optaba por esta solución en lugar de usar cemento de fraguado rápido. Semanas después, el yeso empezaba a tener eflorescencia. El cliente molesto pensaba que el sistema Aquapol había dejado de hacer su trabajo. Este, por supuesto, no era el caso.

Errores de este tipo eran encontrados diariamente por nuestros técnicos y tenían que ser explicados a clientes frustrados. Esto significaba molestia y enojo en ambas partes. Frecuentemente se trataba simplemente de un trabajo mal hecho o de la ignorancia de un especialista en construcción en el que el cliente había confiado ciegamente. Una y otra vez me vuelvo a sorprender de la falta de conocimientos en el sector. A mí me parece que el proporcionar esta mala información al cliente por algunas compañías o sus vendedores es bastante imperdonable.

 

¿Y usted muestra cómo realizar una restauración adecuada?

Hemos tratado este tema muy intensamente. Teníamos que hacerlo y también dejar que el cliente participara en él. Es enteramente un nuevo concepto.
La era de la tecnología en la restauración se había iniciado, por así decirlo. El primer checklist de restauración fue editado alrededor de 1998. Le decía al cliente exactamente qué y cómo tenía que restaurar. Esto era necesario, porque no había prácticamente nadie en el mercado que alineara los resultados del diagnóstico de la mampostería a los de la técnica de restauración. Especialmente a este respecto, se habían cometido muchos errores en el pasado que habían causado daños por humedad a la restauración que pudieron haberse evitado si se hubiera usado la técnica de restauración adecuada.

La tecnología de restauración fue desarrollada a gran detalle. En 2004 estas bien ilustradas páginas fueron reemplazadas por la nueva serie de técnicas de restauración de Aquapol, que cubría alrededor de 20 puntos. Era importante para nosotros mantener esta información simple. El folleto contiene muchas ilustraciones coloridas. En la página opuesta hay una descripción exacta para el constructor o el especialista en construcción.

 

Se escucha mucho acerca de los “efectos biológicos” del sistema Aquapol. ¿De qué se trata?

Este fue el aspecto más difícil al que nos enfrentamos. La gente se ha vuelto especialmente sensible a la radiación desde el caso de Chernóbil y son muy críticos acerca de los aparatos que emiten “rayos”.

Aquapol no fue la excepción. Sin embargo, recibimos muchos comentarios positivos acerca del sistema Aquapol; además de que no causa ningún daño, mejora su bienestar.

 

Lo que puede dar origen al efecto obstructor de los campos de interferencia del sistema…

…que por sí mismo sería un descubrimiento técnico muy importante. Pero esto no era suficiente para mí ni para nuestros clientes críticos.
Estaba buscando una evidencia precisa, no simplemente declaraciones de nuestros clientes. Asistí a una conferencia especial en el Círculo de Investigación Geobiológica; el muy reconocido círculo del Dr. Hartmann en Alemania, y establecí contactos muy interesantes con científicos trabajando en este campo.

Se llevó a cabo condiferentes personas una prueba a ciegas con un método de medición electrónica. Algunas personas de la prueba reaccionaron positivamente a Aquapol en un lapso corto de tiempo, pero no todos lo hicieron. Una prueba más larga fue entonces conducida en Austria con el geobiólogo y radiestesista Richard Helfer. La prueba confirmó un efecto positivo en un período más largo de tiempo en todos los participantes.

 

¿Fue ésta la prueba que estaba usted buscando del efecto biológico positivo del sistema Aquapol?

…Esta es una pregunta muy delicada para una persona que no es médico como yo. Puede malentenderse fácilmente. El propósito del sistema Aquapol es el de deshumidificar un edificio. El aspecto biológico tendría que investigarse más. Conocí a un pionero en el campo de la Geobiología y la Biología de la Construcción de Alemania, el Profesor K.E. Lotz, quien es bien conocido; ha escrito muchos libros, tiene una gran experiencia, y es el creador de un buen número de aparatos lectores de códigos de barra. También es considerado un experto en evidencia indirecta de los llamados rayos terrestres, sus efectos físicos y bioquímicos en las personas y en el ambiente. Cooperó muy de cerca con el fallecido Ingeniero Robert Endrös, cuyo libro (Radiación de la Tierra) había yo leído con mucho interés.

Contratamos al Profesor Lotz para llevar a cabo proyectos de investigación para Aquapol y observar otros varios parámetros que pudieran ser de utilidad para Aquapol. El trabajo se realizó del 2002 al 2005. Se obtuvieron resultados muy interesantes. Éstos confirmaron el efecto biológico positivo de Aquapol en los humanos. Un extracto de los resultados fue publicado en la revista científica a finales de 2005. Lo pusimos en nuestra página Web para que nuestros lectores puedan tener libre acceso a él. Esta información puede bajarse en www.aquapol.es o solicitarse mandando un correo electrónico a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Sr. Mohorn, gracias por la entrevista.

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